El enfoque sistémico ...

concibe al ser humano como un sistema en constante interacción con otros sistemas de relación, de los que forma parte y sobre los que influye y le influyen.

Tiene en cuenta esta influencia mutua entre el individuo y los distintos sistemas de los que forma parte cuando evalúa e interviene sobre los problemas que generan malestar en la vida de las personas y los contextos en los que se manifiestan: familia de origen, familia creada, pareja, escuela, amigos, contexto laboral...

La comprensión de estas interrelaciones y su contribución a la aparición del problema, así como la aplicación de los diferentes modelos de intervención derivados del paradigma sistémico, tiene como resultado un nuevo modo de pensar y actuar para la práctica profesional de quienes intervienen en los ámbitos de la salud, la educación, los servicios sociales, la justicia o la psicoterapia

martes, 20 de marzo de 2012

Apertura de CONECTA, Centro de Psicología Sistémica


Hola a todos, desde aquí quiero presentaros el nuevo Centro de Psicología de Estepa.
                Como muchos sabéis, llevo más de veinte años trabajando como psicóloga y terapeuta familiar en la Comarca de Estepa, en diferentes sectores y servicios tanto públicos como privados y con muchas edades diferentes, desde los pequeños de las guarderías hasta los más mayores y sus cuidadores. Son muchas las áreas en las que he intervenido y muchas las personas que han acudido depositado su confianza en mí en un momento u otro de su vida.
                Por esa confianza, por el ánimo y el reconocimiento que como profesional me han otorgado  todas esas personas, ahora quiero dar un paso más hacia la comunidad que todos configuramos, poniendo a vuestra disposición CONECTA, Centro de Psicología Sistémica.
                El nombre del centro lo dice todo, es momento de conectar con nosotros mismos y con los demás para poder aunar nuestras fuerzas y dar solución a los muchos problemas con los que nos encontramos hoy día. Soluciones desde la cooperación y la solidaridad con los otros, desde la compañía y no desde la soledad del individualismo. No hace falta tener una patología para necesitar una opinión, un consejo, una orientación o un poco de aliento de un profesional de la psicología. Todos, en un momento u otro de nuestra vida, podemos necesitar de esa visión externa y profesional que nos ayude a salir de nuestra visión egocéntrica y dar un paso hacia adelante en nuestro desarrollo.
                Hasta ahora la mayoría de las problemáticas las he abordado en la consulta de forma individual o en pareja, y otras (cada vez más) en familia y, a partir del Lunes 9 de abril, también podremos hacerlo en grupo. Grupos pequeños, grupos de reflexión, de aprendizaje, de trabajo, de profundización en aquellos temas que nos gustan, nos preocupan o, simplemente, nos generan curiosidad por aprender más de nosotros mismos.
                Quiero aprovechar la fuerza, el ánimo y la energía que somos capaces de transmitirnos unos a otros cuando estamos en grupo, para proponer algunos talleres que nos ayuden a conectarnos unos a otros, a conocernos mejor como especie, a crecer como individuos que vivimos en sociedad, a pensar y buscar alternativas que nos ayuden a salir de los círculos viciosos en los que nos metemos con tanta facilidad y que generan tanto dolor emocional y relacional. Es momento de conectar a hombres y mujeres, a padres e hijos, a profesionales y usuarios, a políticos y ciudadanos, es momento de conectarnos a la red social real que todos configuramos. Es momento de pasar del espacio virtual al espacio grupal y salir de nuestras soledades.
¡Es momento de ser protagonistas de nuestras vidas y CONSTRUIR entre todos la sociedad que queremos compartir!. Con este objetivo y abierta a vuestras sugerencias, os espero en Estepa (Sevilla), centro neurálgico de Andalucía y punto de encuentro de caminos.

martes, 18 de enero de 2011

La dificultad de mirar nuestro interior

Quizá una de las mayores dificultades que tenemos hoy es valorar nuestras propias acciones desde la autoevaluación.

Como dice el refrán, siempre es más sencillo mirar en el ojo ajeno que en el propio y, por lo tanto, tendemos a responsabilizar de las consecuencias de nuestros actos a los demás, habitualmente al que menos culpa tiene, al que menos poder tiene, al más pequeño...en definitiva, al más débil o a aquel que vivimos como una amenaza que nos puede usurpar cuota de poder en nuestras relaciones o que se presenta como alguien con más fuerza que nosotros.

Valorarnos desde nuestras propias capacidades, aceptando la equivocación como una característica más de la especie humana nos ayudaría a relacionarnos con nosotros y con los otros de una manera más asertiva, más comprensiva, más humana.

Pero no nos han enseñado a ello, así que ahora nos toca aprenderlo si queremos marcar algunas diferencias con nuestros antepasados.

¡Buena suerte en el camino!

jueves, 30 de diciembre de 2010

La educación de los adolescentes: reconocimiento y proyecto de vida

Hoy mi reflexión gira en torno al reconocimiento y al proyecto de vida.

El reconocimiento es una (si no la más importante) de las necesidades básicas del ser humano: nos reconocemos en los ojos de los otros y a partir de ahí vamos construyendo nuestra identidad, nuestra autoestima. Nos pasamos más de media vida intentando llevar la razón, hacer lo adecuado, gustar a los demás, no ser criticados...necesitamos la valoración positiva de los otros, de los demás para sentirnos valorados, queridos, escuchados, RECONOCIDOS; especialmente por nuestros padres.
En todas las edades es importante sentirnos valiosos, queridos y aceptados por los demás, y en la adolescencia esta necesidad se vuelve (si puede) todavía más imprescindible, puesto que la inseguridad, la incertidumbre por nuestro futuro, la inestabilidad de nuestra identidad (y de nuestras hormonas) y la comparación constante con los demás impera en el día a día.
Frente a esos vaivenes, sabernos incondicionalmente queridos, con un punto de referencia estable y unos límites claros por los que transitar (de los que desviarse para luego volver a incorporarse) y una valoración positiva de nuestras capacidades nos ayudará a realizar algo tan importante y trascendente para nuestro futuro como es nuestro "Proyecto de Vida".
Como padres nos corresponde ayudar a nuestro hijos, guiarles en la elaboración de ese proyecto y, a veces, no es nada fácil.
Nos han enseñado a criticar, a desvalorizar al que tenemos al lado, a querer imponernos por la fuerza y el control sobre el más débil, a no aceptar la equivocación (sobre todo la de los otros), a no resolver los conflictos (sino taparlos) pero...¿cómo se ayuda desde esta postura a un hijo? probablemente de ningún modo.
Al cabo del tiempo, en el mejor de los casos, irá al gabinete del psicólogo a sentirse escuchado, valorado, reconocido en sus capacidades y en sus decisiones, a dejar de sentirse perdido, a elaborar su "Proyecto de vida". Un chaval que no se siente reconocido, con una identidad sin definir, sin puntos de referencia estables, y en un medio líquido donde diluirse sin destacar en nada positivo sobre los demás, es un chaval perdido, "carne de cañón" para los listos, los decididos, los que sí saben lo que quieren.

¿Cómo podemos prevenir los padres esta situación que tanto miedo nos da?

Como si de una receta se tratara: Mezclar en un bol un ratito de tu tiempo, el acompañamiento, el reconocimiento, el control, mucha paciencia, grandes dosis de buen humor, la crítica corta y constructiva, el planteamiento de opciones para que ellos puedan tomar decisiones (y asumir sus consecuencias), el dialogo, la negociación y el amor incondicional. Batir bien y tomar pequeñas dosis 3 veces al día (durante toda la vida) de la mezcla resultante.
Si se olvida una toma, no tomar doble a la siguiente.
Mucho hoy, poco mañana y nada pasado mañana no tiene ningún efecto positivo visible y duradero en el tiempo; al contrario será la base de la desorganización de la personalidad del chico o chica.

Acabo mi reflexión de hoy con el deseo de que el año que comienza traiga relaciones personales basadas en el mutuo reconocimiento y el acompañamiento en nuestros procesos vitales.

¡FELIZ 2011!