El enfoque sistémico ...

concibe al ser humano como un sistema en constante interacción con otros sistemas de relación, de los que forma parte y sobre los que influye y le influyen.

Tiene en cuenta esta influencia mutua entre el individuo y los distintos sistemas de los que forma parte cuando evalúa e interviene sobre los problemas que generan malestar en la vida de las personas y los contextos en los que se manifiestan: familia de origen, familia creada, pareja, escuela, amigos, contexto laboral...

La comprensión de estas interrelaciones y su contribución a la aparición del problema, así como la aplicación de los diferentes modelos de intervención derivados del paradigma sistémico, tiene como resultado un nuevo modo de pensar y actuar para la práctica profesional de quienes intervienen en los ámbitos de la salud, la educación, los servicios sociales, la justicia o la psicoterapia

sábado, 31 de mayo de 2014

LA FAMILIA ES UNA FUENTE DE RECURSOS

Hoy me gustaría reabrir la actividad de mi blog, haciéndome eco y compartiendo el mensaje del Secretario General de la Naciones Unidas en el Día Internacional de la Familia celebrado el pasado día 15 de Mayo, en el que se reconoce el papel fundamental que juegan las familias en el desarrollo de toda comunidad:
"Hoy celebramos el Día Internacional de las Familias, ocasión ideal para reconocer las valiosas contribuciones que hacen las familias a la misión de las Naciones Unidas.
Al proporcionar sustento económico y emocional a sus miembros, las familias aportan ciudadanos productivos y solidarios, comprometidos con el bien común. Las familias unidas y funcionales, sea cual sea su composición, pueden ayudar a reducir la pobreza, mejorar el bienestar de las madres, fomentar la igualdad de género y promover los derechos humanos.
Es fundamental que las familias reciban apoyo para que puedan aprovechar todo su potencial. Ello implica que se han de tener en cuenta sus necesidades al formular las políticas de desarrollo, se han de considerar sus circunstancias al hacer frente a los conflictos y se ha de promover la igualdad de trato a todas las familias, con independencia de su estructura. Ahora que nos encontramos a las puertas de un futuro más sostenible y nos afanamos por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, dar forma a una nueva agenda para el desarrollo y luchar contra el cambio climático, movilicemos a las familias del mundo.
En este Día Internacional de las Familias, hagamos lo posible por reforzar a estos pequeños pero cruciales elementos de toda sociedad para poder avanzar como una única familia humana hacia un mayor progreso."
Como ya sabemos, la familia es el primer sistema de pertenencia de todos nosotros y el que nos organiza y nos sostiene como seres sociales en un intercambio emocional constante que marca la calidad de nuestras relaciones. Cuando ese intercambio emocional se convierte en fuente de conflicto, distancia y disfuncionalidad, las familias comienzan a ir en contra de sí mismas.
Siguiendo las indicaciones del Secretario General de las Naciones Unidas, los Terapeutas Familiares Sistémicos proporcionamos a las familias el apoyo necesario para que puedan aprovechar todo su potencial cuando los momentos de crisis hacen su aparición y generan sufrimiento en sus miembros. Les proporcionamos ayuda y herramientas para restablecer el equilibrio necesario para estar unidas, y volver a ser funcionales a partir de los recursos emocionales que poseen como grupo familiar.
Desde aquí, animo a las familias a pedir ayuda a profesionales cualificados y acreditados, cuando vean que su conflictividad va en aumento y en contra de sí mismas, sin esperar al punto máximo de daño personal.
En muchas ocasiones, una intervención a tiempo desbloquea el círculo vicioso que genera el conflicto en la familia y evita el sufrimiento que produce la enfermedad en las relaciones familiares. Aporta opciones saludables de crecimiento personal dentro del sistema familiar, que contribuyen con el desarrollo equilibrado de la familia en la comunidad a la que pertenece.

martes, 24 de diciembre de 2013

¡FELIZ NAVIDAD!

¡Que el espíritu de la Navidad nos acompañe durante todo el año!


Y compartamos Paz, Amor, Fraternidad, Generosidad, Solidaridad, Comprensión, Escucha y Reconocimiento con los que nos rodean y quieren.

¡FELIZ 2014!

viernes, 1 de noviembre de 2013

Encarcelados en el dolor


        ¿No sopesó el Tribunal de Estrasburgo cuando eliminó la Doctrina Parot que, al liberar a los etarras (y otros asesinos), encarcelaba en su dolor a cientos de familias que han perdido algún miembro por culpa de estos des-almados, que se han saltado todos y cada uno de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

      También a todos los millones de personas que somos ciudadanos pacíficos, prácticamente toda la sociedad española, nos han encarcelado en la opresión, la injusticia y la falta de dignidad impuesta.

        Como psicóloga y terapeuta de familia, conocedora de los procesos psicológicos por los que pasan las víctimas del terrorismo y todo su entorno; como mujer, esposa, madre, hija, hermana, nuera o cuñada, no llego a entender los Derechos Humanos de los que durante años se han tomado la libertad de sembrar el terror y el dolor en un país entero; de darle un giro de 180º al rumbo de la vida de personas inocentes, que han tenido que enfrentarse a una viudedad prematura, o de niños que han tenido que vivir sin su figura de referencia (padre, madre o ambos), en un proceso de duelo sin fin, solo porque a alguien (persona u organización) se le ha antojado hacerlo.

¿Derechos Humanos?¿Para quién?.

      Cuarenta años de terror y 829 asesinatos frente a 30 años, máximo, de cárcel no es nada comparado con lo que este país y las familias de las víctimas y sus allegados acarrean sobre sus espaldas: vacío y dolor emocional, rabia contenida, incomprensión, injusticia, problemas del sueño, patologías físicas y psicológicas de por vida.

¿Derechos Humanos?¿Para quién?

     Ya es doloroso perder de forma natural a un ser querido, como para pretender que se asuma y se perdone la muerte violenta y gratuita a manos de un asesino de alguien a quién quieres.

       No nos engañemos, no se olvida ni se perdona, simplemente se contiene. Las experiencias de la vida nos dejan huellas indelebles en el corazón y en el cerebro (huellas mnémicas) y van configurando nuestras vidas. Como resilientes que somos, aprendemos a vivir con ellas para poder seguir adelante, para no convertirnos nosotros mismos en asesinos de asesinos, para que la razón pueda a la emoción y no vivamos desbordados emocionalmente, sino en un equilibrio suficiente para poder afrontar los retos diarios que la cotidianeidad nos pone por delante y...,además, intentar disfrutar de ellos.

      Con esta sentencia, el Tribunal de Estrasburgo ha reabierto el recuerdo de experiencias traumáticas en miles de personas, tambaleando el derecho a vivir tranquilos, no solo de las víctimas, sino de todo un país. Ha abierto heridas emocionales en proceso de cicatrización, poniendo en peligro nuestro derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad (se entiende que no sólo física, sino también psicológica). De repente, teniendo en cuenta que ETA no ha depuesto las armas, nuestra seguridad peligra, nuestros miedos afloran, nuestra tranquilidad se ha roto, y volvemos a tener que reivindicarla en la calle, e incluso la vida de muchas personas se ve amenazada por la depresión, la desesperación y la rabia contenida.

¿Derechos Humanos?¿Para quién?.

        Son ellos los que tienen que ganarse la libertad, no nosotros. Es como si a Hitler lo dejaran en libertad y además, para más dolor innecesario, le reconocieran el derecho a recibir prestaciones sociales e indemnizaciones a cambio de nada.

        Como ciudadanos pacíficos y democráticos, no podemos ir en contra de una sentencia del Tribunal de Estrasburgo, pero sí podemos pedir que se respeten nuestros Derechos Humanos y se repare y reponga nuestra dignidad como ciudadanos españoles.

        Las víctimas, sus allegados y, por extensión todos los que nos solidarizamos con ellos, como personas y como sociedad tenemos derecho a la libertad y a no vivir encarcelados en el dolor psicológico permanente.

Victoria Juárez Caparrós
Octubre de 2013